¿Quién inventó estas reglas?

 

whatsapp_web

Me encantaría conocer a algún directivo de Whatsapp para tomarme un café y trasladarle todas mis preocupaciones. Es decir, para decirle que son unos sinvergüenzas, que si duermen bien por las noches y que si no pesan sobre su conciencia las rupturas sentimentales, las peleas entre amigos o las noches en vela.

¿Qué clase de persona pudo inventar tal arma de destrucción masiva creyéndose que hacía el bien para la humanidad? No he visto un caso semejante desde Einstein y Oppenheimer.

Al principio no mucha gente tenía la aplicación y más o menos se podía vivir: cuatro amigas, dos grupos, ¿a qué hora quedamos? y ¿qué tal estás?. Bien. El problema llegó cuando todo tu entorno se hizo Whatsapp y la generación del Messenger tuvimos un pequeño dejà-vu. Cada vez que conocías a alguien guardabas su número de teléfono y ¡pum! automáticamente estaba en Whatsapp y no costaba nada escribirle, porque con Wifi o datos era gratis y así empezabas a hablar en el nuevo chat y todo, por aquel entonces, era sumamente inocente.

Pero una vez nos hicimos todos adictos, empezó el drama: se ha conectado y no me contesta, se ha conectado y no me escribe, qué ha querido decir con ese icono, estaba criticando a fulanita y me he equivocado y se lo he puesto a ella, tengo 20 grupos y no dejan de molestarme.

tumblr_nd51vhUjm21t5c6u6o1_500

Nueva actualización. Las dos letras del infierno.

Se supone que las actualizaciones son para mejorar algo, para hacerlo más visual, simple, más completo, con más opciones. Pero con Whatsapp no funciona así. Primero fue el doble click de «ha llegado», después se puso azul «lo ha leído» y ahora no te dejan previsualizar los mensajes sin abrir la aplicación (sí, nos salvaba bastante la vida) y, además, puedes conectar la red social al ordenador. Todas las facilidades del mundo para que nos enganchemos, no salgamos de casa y nos hagamos adictos —enfermedad que ya existe, por cierto—. 

Llegados a este punto ya toca preguntarse si controlamos a la bestia, o la bestia nos está controlando a nosotros. Porque sí, hemos creado un monstruo. Una cosa es que las nuevas tecnologías sirvan para hacernos la vida más sencilla y otra que nosotros tengamos alma masoquista y no dejemos continuamente de jodernos la vida a nosotros mismos. ¿En qué papel pone que tengamos que leer los mensajes al segundo? ¿Dónde está escrito que tenga que contestarte obligatoriamente? La gente normal tiene vida y trabaja, conduce, lee, estudia o se echa la siesta. Lo digo bien alto: bloqueo números, silencio grupos, me salgo de conversaciones masivas y leo y a veces no contesto. Porque no tengo tiempo, porque no me apetece, por despiste, porque no me da la gana. 

Hemos sido nosotros mismos los que hemos establecido reglas absurdas sobre cuándo y cómo utilizar Whatsapp y ya vale. No te quiero menos porque no te conteste. No te odio porque diga ‘ok’ a un parrafón. ¿Qué tal si quedamos para comer y me cuentas todo en persona? ¿Qué tal si cuando estamos comiendo me haces caso, dejas el móvil y te enteras de lo que te estoy diciendo? Hay un 22,5% de paro en España, es lógico que tengas tiempo de aburrirte, pero hay gente que tiene ocupación —remunerada o no, laboral o no— y no corre cuando oye el ‘clin’. Es más, yo no lo oigo nunca porque lo tengo silenciado y sin vibración. 

Vivamos libres. 

tumblr_nsowtcUho61tk9gi3o1_500

Deja un comentario

*